mar
03
ene
2012
Aikido.Josua Toledo
Mi nombre es Josuá, y empecé a hacer Aikido hace algo menos de tres años. A continuación y de forma breve les resumiré mi experiencia.
Recuerdo cuando empecé a practicar Aikido, quería aprenderlo todo el primer día...me emocionaba sólo de pensar en que algún día podría llegar a ser como esos maestros con Hakama negra, dando
lecciones magistrales a sus alumnos, transmitiéndoles la sabiduría aprendida de generación en generación de éste arte marcial lleno de caminos distintos.
Así, con esas ganas, iba al dojo todos los días con la idea de no dejar de mejorar...y cada vez que salía de él, sentía que algo tras de mi se quedaba esperándome en el dojo a que regresara al día siguiente...para experimentar una vez más esas sensaciones que sólo se pueden sentir cuando estás en el tatami.
Quizás lo que más me llamó la atención del Aikido fue la carencia de competición, aprendes a que no tienes que demostrar nada a nadie, salvo a ti mismo, mejoras para ti y tú eres tu único y más duro competidor.
"El aikido no es una carrera de velocidad, sino una carrera de fondo", con esa idea transmitida por un compañero, y ahora con el tiempo amigo, he ido dándole forma a mi Aikido y a mi personalidad.
He de decir que he tenido suerte de encontrar a un maestro como Francis Lorenzo. Transmite el Aikido de un modo elegante, pero a la vez muy efectivo y contundente. Francis, a parte de un gran amigo y una gran persona, es para mi una referencia dentro del Aikido, bajo mi punto de vista no todos los maestros de Aikido son capaces de transmitir como él lo hace, siempre dejando claro cada técnica que realiza, haciendo hincapié en el perfeccionamiento de la técnica (no lo digo por que sea mi maestro, he dejado otras artes marciales por que el maestro, a mi forma de ver, no daba la talla y no transmitía, dejando de ser un arte marcial, pasando a ser un negocio).
Desde el primer momento en el dojo me enganchó el buen ambiente...nadie intenta estar por encima de nadie, nos ayudamos los unos a los otros... tanto, que el Aikido sin un compañero que te ayude carecería de sentido, se perdería el concepto de energía, de centro, de unión...no sería Aikido y no habría evolución como Aikidoka. A día de hoy, a parte de haber conseguido un nivel aceptable en la práctica del Aikido, también he conseguido muy buenos amigos dentro y fuera del tatami.
Mucha gente práctica un arte marcial por el simple hecho de desconectar de la rutina (algo totalmente respetable), pero cuando experimentas en ti mismo que el respeto, compañerismo, disciplina, que a diario prácticas en el dojo se transmite a tu vida cotidiana...es cuando te das cuenta de que el Aikido es algo más allá de un simple Arte Marcial...es un estilo de vida.
Sin más les animo a practicar un arte marcial, el que sea, yo elegí el Aikido después de probar otros artes marciales y deportes de contacto...no digo que sea el mejor arte marcial, pero sí que
es el que a mi personalmente, más me llena.
Saludos cordiales.
Josuá Toledo Reyes
Centro
Wutan · Francis Lorenzo






