mar
17
ene
2012
Juan Olivier.Osteopata
El Aikido es salud.
La práctica de un Arte Marcial y en concreto del Aikido repercute directamente sobre nuestra forma física, nuestra actitud mental e incluso nuestra forma de ver el mundo.
En principio podemos aclarar que los beneficios de cualquier práctica deportiva son comunes y por tanto aplicables a la práctica del Aikido. Es decir:
- Mejora la circulación sanguínea
- Reduce los trigliceridos y aumenta el colesterol bueno (HDL)
- Mejora la digestión y la regularidad intestinal
- Ayuda a mantener tanto la musculatura como las articulaciones en buen estado
- Incrementa la utilización de la grasa corporal
- Ayuda a mejorar la calidad del sueño así como a conciliarlo mejor
- Mejora la gestión del estrés
- Ayuda a combatir y mejorar los síntomas de la ansiedad y la depresión, y aumenta el entusiasmo y el optimismo
- Ayuda a combatir factores como la obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia, etc., tanto en adultos como en niños
Estos son algunos ejemplos de lo que podemos conseguir con un ejercicio físico adecuado, preferentemente supervisado por un especialista, profesor, monitor, etc. Estos beneficios son bien conocidos por todos, sobre todo aquellos que hayan desarrollado a lo largo de su vida algún ejercicio físico.
Desde mi punto de vista como Osteópata profesional, el Aikido proporciona además una serie de beneficios.
Un arte tan preciso y depurado como es el Aikido presta mucha atención a mantener una postura correcta y realizar el movimiento adecuado en cada técnica. Esto es muy importante no solo durante la práctica del Aikido si no también en nuestra vida diaria. De esta forma el Aikido nos enseña a corregir la postura en nuestro día a día, lo cual nos aporta una mejoría en la alineación de las articulaciones, sobre todo de la columna vertebral, evitando tensiones innecesarias en la musculatura y manteniendo las curvaturas fisiológicas de la columna vertebral, lordosis y cifosis, dentro de la normalidad. Así mismo nos obliga a fijarnos en la posición de nuestros pies, tanto la dirección como el apoyo y la alineación con respecto a la rodilla, evitando tensiones innecesarias en tobillo, rodilla y cadera, desde donde se originan muchos problemas de columna a través de la pelvis.
Por otro lado la importancia que se dá en el entrenamiendo del aikidoka a la elasticidad de las articulaciones facilita en gran medida que éstas se encuentren libres de tensión y compresión evitando de esta forma factores de desgaste articular importante. Dejando a las articulaciones libres para llevar su movimiento hasta su propio límite articular evitando las limitaciones musculares o de cualquier otra índole. También la Osteopatía concede mucha importancia al correcto abastecimiento sanguíneo de todas las estructuras y órganos del cuerpo. Mantener una musculatura elástica y ligera contribuye de manera innegable a la correcta circulación de la sangre a través de los vasos al liberarlos de presión inútiles.
Otro aspecto en el que el Aikido incide de forma importante sobre la estructura del ser humano son las caídas, o proyecciones. En Aikido se aprende a caer con fluidez, se evita el contacto brusco con el suelo realizando el movimiento de forma muy precisa. El primer contacto se realiza con el omoplato o la escápula, continuando por toda la parrilla costal de ese lado para terminar cruzando la columna vertebral a la altura de las últimas vértebras torácicas y llevando el impulso hacia delante en la zona lateral de la columna lumbar del lado contrario. Teniendo en cuenta que el trabajo se hace de forma simétrica, ya que hay que saber caer hacia ambos lados, lo que obtenemos es algo parecido a un masaje que moviliza las vértebras, incluso aquellas que movemos menos, de forma solidaria manteniendo de esta forma un movimiento completo en las articulaciones intervertebrales.
Otra característica importante de la que podemos beneficiarnos es la importancia que tiene la fluidez de los movimientos. Se evitan los movimientos bruscos y la oposición o la resistencia a las fuerzas que actuan sobre nosotros. Esto quiere decir que el Aikido nos enseña a fluir dentro de los movimientos que actuan sobre nosotros en lugar de oponernos a ellos. Los beneficios físicos que podemos obtener de esta enseñanza derivan de poner en práctica esto mismo en nuestra vida diaria evitando hacer esfuerzos innecesarios, llevando de forma natural y armónica los pesos dado que captaremos con mayor facilidad los centros de gravedad de cada fuerza. Si hemos hablado de los beneficios físicos de esta enseñanza podemos hacerlo también de los psíquicos, dado que esa flexibilidad se convierte también en una actitud ante las circunstancias haciendonos más tolerantes ante situaciones de estrés.
Existen muchos otros beneficios derivados de la práctica del Aikido que cualquier aikidoka podrá transmitir de forma fidedigna, mi objetivo en este artículo es reseñar aquellos que tienen especial importancia, sobre todo desde el punto de vista de la Osteopatía. Aunque espero haberlo transmitido de forma clara no quiero terminar el artículo sin invitar al lector a verificar a través de su propia experiencia todos estos beneficios y a descubrir por sí mismo algunos otros.
D. Juan Olivier
Osteópata, Naturopata.
Centro
Wutan · Francis Lorenzo






